Por qué leer a Marcela Lagarde
- junio 15, 2025
- Publicado por: Esmeralda Ponce de León
- Categoría: Autoras
Marcela Lagarde y De los Ríos, nacida a fines de los años cuarenta (1948) en la Ciudad de México, podemos imaginarla en los años sesenta como una joven que comparte profundamente el anhelo libertario de su generación con todo y el estallido rebelde del 68. Desde joven militó en los principales partidos de izquierda de nuestro país y estudia Antropología, consolidando su construcción como un sujeto político de su tiempo: consciente y consecuente de y con su momento histórico.
Es enriquecedor leerla, verla y escucharla porque se le nota la intensidad del compromiso con la vida para atreverse a ser, a hacer, a cuestionar, a indagar, a transformar la vida de las mujeres en su sociedad. Ha asumido la vida como una oportunidad de existir con plenitud desde la participación política: compañera; madre; amiga; investigadora; antropóloga/etnóloga; maestra y política en el más amplio sentido. Se ha ocupado de compartir con otras mujeres sus ideas y sentires. Y lo ha hecho estudiando, escribiendo y participando desde una convicción profunda de sororidad.
Es una de las feministas mexicanas más importantes de las últimas tres décadas. Una de las feministas que cruzan las olas de este enorme movimiento histórico y de cambio cultural porque lo viven con pasión haciendo aportaciones (teóricas y políticas; conceptuales y jurídicas; y, existenciales) enriqueciendo las lenguas y los pensares de las mujeres y herramientas legales para que se defiendan y afirmen sus vidas. Es una mujer fuente marina de miradas sobre la sororidad, sobre los derechos de las mujeres a decidir y a vivir con plenitud y sin violencia. Es una fuente de lecturas y de evocaciones sororales sobre el género.
Una mujer tan auténtica, tan intensamente coherente como antropóloga y feminista, investigó el campo algodonero de Ciudad Juárez, Chihuahua, y reformuló el término femicidio por el de feminicidio para precisar denunciar la especificidad de estos crímenes contra las mujeres, como “…una política del exterminio de las mujeres… para denunciar los procesos sociales y culturales que los propician, o que buscan controlarlas mediante el miedo y la inseguridad.
Ya siendo diputada impulsó comisiones e investigaciones que contribuyeron a mostrar que el horror del feminicidio no era exclusivo de Ciudad Juárez. En 2007 como diputada promovió la tipificación del delito de feminicidio en el Código Penal Federal y la promulgación de la Ley General de Acceso de las Mujeres a Una Vida Libre de Violencia; entre otros instrumentos jurídicos que ha impulsado sobresalen la Ley de Protección de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes; la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación; la Ley para Prevenir y Sancionar la Trata de Personas y la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres.
Hay que leer su tesis doctoral: Los cautiverios de las mujeres: madres esposas, monjas, putas, presas y locas. Una investigación de ocho años realizada con campesinas, indígenas, obreras, empleadas, académicas, solteras, casadas, adolescentes, niñas; con el propósito de ilustrar y comprender desde su mirada etnográfica el entramado simbólico y afectivo de la dominación masculina.
“La lúcida mirada de Marcela Lagarde arroja luz sobre los complejos mecanismos de los cautiverios de las mujeres en el mundo patriarcal. En este libro expone las formas particulares en que se dan los fenómenos opresivos en cada círculo vital definido por sus normas, sus instituciones, sus modos de vida y su cultura. Es precisamente a esos círculos a los que se llama cautiverios. No todo es dolor en ellos. Ni la opresión es vivida siempre con pesar. Por el contrario, adquiere la tesitura de la felicidad cuando es enunciada en lengua patriarcal como lealtad, entrega, abnegación; cuando nos valoriza y nos ubica en el mundo y el cautiverio se llama hogar o causa; cuando la especialización en los cuidados se concibe como instinto sexual y maternal, y la subordinación enajenada al poder es el contenido del amor. Los cautiverios… puede ser leído como si fuera una novela, como si en sus páginas se relataran historias, aventuras, intimidades que pueden leerse de un tirón o a parrafadas, donde descubres que las locuras propias, silenciadas, inconfesables son compartidas por casi todas.” (Enlace)
Marcela Lagarde seduce con la pluma para compartir el ansia de saber y de transformar las cosas, los órdenes, de ser libres. Su esfuerzo académico no es mera erudición, orienta a los colectivos de mujeres y a las instituciones como legisladora, sobre los cambios personales y políticos a partir de comprender la necesidad de construir realidades alternativas que, efectivamente, deconstruyan las condiciones opresivas y enajenantes que reproducen la dominación patriarcal y la subordinación de las mujeres. Propone desde fines de los ochenta del XX la sororidad como el pacto político entre mujeres, que recupere el feminismo para luchar por el empoderamiento de las mujeres; ampliando lo afectivo de la expresión: «In sisterhood» usada por las feministas norteamericanas, más hacia lo político. (Enlace)
Es una mujer que hay que leer para aprender con ella que: “El feminismo, …, constituye una afirmación intelectual, teórica y jurídica de concepciones del mundo, modificaciones de hechos, relaciones e instituciones…” (Enlace)